La alta dirección es cosciente de la importancia que, para un adecuado desarrollo de la vida en nuestro planeta, tiene la conservación de la naturaleza, y entiende que la rentabilidad de nuestras actividades como empresa debe ser compatible con un adecuado comportamiento ambiental.
Este hecho debe reflejarse en realizar la más adecuada gestión de residuos generados con nuestras acciones, miminizando las cantidades generadas en los casos posibles.